Azucena Castro

Microcosmos: Un homenaje a las plantas sagradas de América

¿Por qué recurrimos a las plantas para pensar la crisis ecológica? ¿Cómo podemos comunicarnos con ellas? ¿Qué imágenes nos ofrecen? ¿Qué papel desempeñan el artista y la tecnología en la representación del mundo vegetal? ¿Qué otros modos de percepción permiten las plantas? ¿Por qué poner en primer plano las formas de las plantas sagradas en las cosmologías indígenas?

Éstas son sólo algunas de las preguntas que surgen de la página web y los ensayos de Microcosmos: Un homenaje a las plantas sagradas de las Américas de Jill Pflugheber y Steven F. White. La página presta atención a los procesos y métodos de acercamiento a las plantas para llamar la atención sobre lo que significa investigar nuestra relación con los no humanos.

El método de «Fitoformalismo microcósmico» propuesto por los autores es una aproximación al fascinante universo de la experimentación de imágenes con plantas en el que la ciencia y la tecnología desempeñan un papel crucial. Steven White define este método como un «marco crítico, una lente a través de la cual se pueden analizar las imágenes producidas por el microscopio confocal», evitando dañar los especímenes vegetales. 

Desde las imágenes de plantas producidas a través de los tradicionales herbarios naturalistas que sitúan a las plantas como objetos, hasta experimentos actuales como el propuesto por Microcosmos que destaca el entrelazamiento del mundo vegetal, el arte y la tecnología, se habilitan nuevas formas de expresión y sensibilidades para percibir nuestras relaciones con el mundo no humano. 

Las imágenes de las plantas a través del microscopio confocal compilan y construyen un panorama móvil y múltiple, en el que las especies humanas y vegetales colaboran en busca de un devenir común o de una forma de comunicación catalizada, casi siempre, por las cualidades formales y materiales de las plantas. 

Latua pubiflora
Fig 1, Microcosmos: Un homenaje a las plantas sagradas de las Américas: Latua pubiflora

Las imágenes rendidas por el fitoformalismo microcósmico permiten múltiples formas de pensar las plantas, sus movimientos, inhalaciones, transpiración, pero también proponen una perspectiva decolonial sobre las plantas. A modo de ejemplo, la Latua pubiflora (Fig 1) se recupera de los registros misioneros como la planta más tóxica, para abrir nuevas formas de percibir esta planta a partir de la medicina mapuche del sur de Chile que pone en primer plano sus propiedades curativas y chamánicas en las tradiciones huilliches. 

En Nation of Plants, Stefano Mancuso indica cómo las culturas antropocéntricas occidentales han invisibilizado a las plantas y desafía esa visión mediante la reflexión sobre las plantas como parte de una nación, con sus formas, historias y organizaciones. La plataforma Microcosmos ofrece prácticas, operaciones y pedagogías que fomentan la percepción de las plantas como una comunidad organizada que puede dar respuesta a los retos ecológicos más cruciales a los que nos enfrentamos en la actualidad, al tiempo que recupera los significados ancestrales y sagrados de nuestras compañeras vegetales. 

Azucena Castro, Universidad de Estocolmo, Universidad de Stanford

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