Juan Carlos Skewes Vodanovic

En mis cursos de antropología, los árboles y las plantas adquieren una relevancia desconocida para la mayoría de mis alumnos. ¿Cómo puedo acercarles a la vida de las plantas y, en particular, a la vida de las plantas y los seres humanos con los que interactúan? ¿Qué me aporta el microcosmos? La posibilidad de navegar a través de los sentidos, en primer lugar. Las imágenes confocales permiten descubrir las texturas y los colores de estos microcompañeros verdes. E intuir las múltiples lecturas a las que se presentan. Con el ejercicio especulativo emprendido, la tarea se orienta a encontrar la doble dimensión de la planta como ser biológico y social. Tomo, por ejemplo, el «arbolito siniestro» de Moesbach, la Latua pubiflora, el latue o el palo de brujo, y, con la ayuda de Microcosmos, invito a los alumnos a descubrir sus propiedades medicinales, rituales y psicoactivas. Microcosmos nos proporciona una carta de navegación para profundizar en el repertorio de posibilidades de la existencia social de una planta que suscita desde el desprecio hasta el respeto ritual.

Juan Carlos Skewes Vodanovic, profesor de la Universidad Alberto Hurtado (Chile). Actualmente dirige el proyecto «Lecciones para habitar el futuro: Los pueblos de la Cordillera de los Andes Centrales de Chile frente al cambio climático y la expansión extractivista» (financiado por la agencia chilena de investigación científica, Anid). Su libro más reciente, La regeneración de la vida en los tiempos del capitalismo (2019), trata de la cohabitación de las comunidades locales y sus congéneres no humanos.

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