Plantas voladoras: Pasado, presente y futuro de una planta sagrada, la trompeta de ángel (Brugmansia spp.), una planta íntimamente ligada a la historia de los seres humanos

Federico Roda, Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Departamento de Biología (Bogotá)

La expresión plantas voladoras la oí por primera vez de boca de Ayênan Quinchoa, un joven de la comunidad Kamentsá del alto Putumayo, mientras hablábamos del borrachero o trompeta de ángel, una planta con la cual he trabajado en los últimos años y que es sagrada para su pueblo. La expresión plasma muchas de las cosas que me fascinan de esta flor alucinógena que ha viajado por el mundo y ha hecho volar mentes, medicinas y culturas. Soy un genetista que investiga cómo la interacción de los humanos con las plantas ha moldeado los compuestos que éstas producen y cómo estos compuestos han transformado y siguen transformando a las culturas humanas.  El uso de plantas con propiedades medicinales y psicodélicas es tan viejo como la agricultura. Estas plantas han jugado un papel preponderante en garantizar la salud de la humanidad y han influenciado de manera contagiosa la visión del mundo que nos rodea. Asimismo, el estudio de los borracheros ha expandido mis horizontes científicos mediante colaboraciones con personas como Ayênan y el médico tradicional Bernardo Chindoy, que buscan darles vuelo a estas plantas frente a los desafíos del mundo moderno. Mi trabajo busca abordar conocimientos ancestrales con herramientas de la ciencia moderna, como son la genómica y la metabolómica, con el fin de ayudar a entender el pasado y construir el futuro de estas plantas. Para ello ha sido fundamental construir puentes entre visiones y comunidades.

Los Borracheros pertenecen al género de origen sudamericano Brugmansia y a una de las familias de plantas más importantes en la historia de la humanidad, las Solanáceas. Durante su migración por el mundo, los humanos domesticaron decenas de especies de Solanáceas para usar como alimentos (papa, tomate, berenjena, ají, y muchos cultivos menores), medicinas (borracheros, tabaco, toloache, mandraque y belladona, etc.), y como plantas ornamentales (petunias, borracheros). El vínculo estrecho entre esta familia y los humanos se debe al tipo de sustancias que producen, las cuales les dan sabores, colores y aromas característicos, así como potentes propiedades medicinales y recreativas. Las Solanáceas y sus compuestos asociados fueron modificados por la domesticación y por el intercambio de plantas entre culturas de todo el mundo. Es así como la papa, el ají y el tomate adquirieron nuevos sabores y colores al ser cultivados por fuera de su lugar de origen en América. De manera paralela, estos alimentos cambiaron las culturas de los lugares a los que fueron transportados. 

Las Solanáceas medicinales también fueron transportadas y modificadas por humanos y cambiaron los pueblos a los cuales llegaron.  El uso reciente de métodos ómicos ha revolucionado nuestra capacidad de entender esta historia. Por ejemplo, sabemos que el consumo de mandraque y beleño en Europa data al menos de la edad del bronce y estas plantas fueron usadas por culturas paganas durante centenares de años (1). Asimismo, el toloache fue consumido por los primeros pobladores del norte de América (2), y se cree que el poblamiento de Sudamérica estuvo acompañado por la adopción temprana de la planta hermana, el borrachero (3). Ambas plantas siguen siendo parte fundamental de culturas ancestrales desde Estados Unidos hasta Chile y Argentina.

Los borracheros han sido utilizados durante milenios por las comunidades indígenas de Sudamérica debido a su belleza y sus propiedades medicinales (4). Las especies de Brugmansia son árboles con flores grandes, coloridas y aromáticas, que se usan tradicionalmente con fines ornamentales, para “dar protección” a las casas y atraer polinizadores. Estas plantas han sido intercambiadas a través del mundo por una activa comunidad de mejoradores que ha producido variedades con colores, morfologías florales y aromas únicos, embelleciendo los jardines del planeta. La belleza de estas plantas ha sido fuente de inspiración artística por lo cual aparece tanto en representaciones arqueológicas de las culturas Inca y Quimbaya como en grafitis de paredes de la Colombia moderna. Sin embargo, los borracheros también tienen gran importancia cultural debido a sus múltiples usos medicinales para aliviar dolores y curar infecciones (1). Además, los chamanes o taitas utilizan los borracheros con fines adivinatorios debido a sus potentes efectos alucinógenos. En resumen, los poderes intoxicantes-medicinales y la belleza de estas plantas las han hecho fuente de admiración, respeto y temor, en todas las culturas que han entrado en contacto con ellas. Esto las hace un ícono de la compleja y cambiante relación entre humanos y plantas.

Las historias de los borracheros y los humanos están tan estrechamente vinculadas que todas las especies del género Brugmansia se consideran extintas en la naturaleza y son dependientes de los humanos para su propagación (4):  Brugmansia casi siempre se encuentra creciendo alrededor de asentamientos y hay escasos reportes de dispersores naturales de semillas o de plantas creciendo en bosques primarios. Esta dependencia de los humanos hace a los borracheros particularmente vulnerables a cambios en las prácticas culturales. Sin embargo, desde la colonización de América del Sur hasta los tiempos modernos, los borracheros han sido un símbolo de la resistencia y transmutación de las plantas sagradas frente al paso del tiempo. 

El epicentro de las plantas voladoras

La región del Putumayo, al sur de Colombia, es el centro de diversidad de Brugmansia y el lugar de domesticación de un gran número de cultivares medicinales por parte de los pueblos Inga, Kamentsá, Quillasinga y Siona. La gran diversidad morfológica de estos cultivares, así como su importancia medicinal y cultural, llamaron la atención de los “padres” de la etnobotánica química, el profesor Richard Evans Schultes y sus estudiantes. Estos cultivares tienen morfologías únicas que no se encuentran en variedades de ningún otro sitio, como son deformaciones en sus hojas y flores con pétalos separados (Brugmansia se caracteriza por tener pétalos fusionados formando un tubo). En colaboración con científicos colombianos como el profesor Hernando García-Barriga y médicos tradicionales locales como el taita Salvador Chindoy, estos investigadores introdujeron los cultivares sagrados del Valle del Sibundoy a la ciencia occidental. Mi laboratorio busca seguir el legado de estos investigadores mediante el estudio y conservación de estas emblemáticas plantas y el intercambio de saberes con las culturas que han creado y utilizado estas plantas. 

El Putumayo es una de las áreas con mayor importancia etnobotánica en el mundo, debido a encontrarse en un sitio de confluencia entre diferentes regiones biogeográficas y diferentes culturas. Esta región conecta a los Andes (alto Putumayo) con la Amazonia (bajo Putumayo) y el Pacífico. Por lo tanto, contiene una extraordinaria riqueza y endemismo de especies de plantas. A nivel cultural esta fue una zona dinámica en la que ocurrió una transición entre el mundo Inca y las múltiples culturas indígenas que poblaron Colombia y fue un sitio de encuentro entre las diferentes expediciones colonizadoras españolas. El intercambio de plantas entre culturas y regiones ha sido parte fundamental de la historia cultural de esta región. 

Por ejemplo, dos plantas sagradas con propiedades psicodélicas se mueven en direcciones opuestas entre culturas del bajo Putumayo y el alto Putumayo: mientras que las plantas utilizadas en la creación del yagé crecen en la Amazonia, los Borracheros crecen preferiblemente en los Andes. He viajado varias veces a las selvas del Putumayo para charlar sobre estas plantas con mi colaborador el taita Bernardo Chindoy, nieto de Salvador Chindoy y practicante de la medicina Kamentsá. Según él, la mitología de su comunidad dice que los borracheros fueron “arbolitos que nacieron al secarse una laguna de muchos misterios que existía en el Valle de Sibundoy”. Desde el inicio los abuelos curacas asociaron estas plantas a visones de animales como gusanos, pájaros y serpientes y los utilizaron para tener visiones y comunicarse con otros mundos.  De acuerdo con el taita Bernardo, con el tiempo la gente “empezó a intercambiar semillas de borrachero con gente del bajo Putumayo” donde no había borracheros, pero sí había yagé, volviéndose ambas plantas parte fundamental de la medicina y cultura de la región. Asimismo, la enorme diversidad de borracheros que se usan en el alto Putumayo es posiblemente el resultado del intercambio histórico de plantas con otros pueblos de la región alto-Andina. 

Desde los años 80 en Colombia ha tenido lugar un resurgimiento de las tradiciones ancestrales y una reivindicación de los derechos culturales, políticos y territoriales por parte de los pueblos indígenas. Este proceso ha sido catalizado por el resurgimiento de rituales asociados al uso de plantas sagradas y psicodélicas y a los cambios de cosmovisión que esto conlleva. De hecho, muchos taitas del Putumayo viajan frecuentemente a hacer “tomas” de yagé o borrachero con miembros de otras comunidades ancestrales de Colombia, que han vuelto a usar estas plantas sagradas, o que han empezado a usarlas recientemente. El interés por las plantas medicinales ha permeado incluso a la sociedad mestiza colombiana, en particular los jóvenes, quienes las ven como un vehículo para reescribir la identidad de un pueblo.

No obstante, la integración de las plantas sagradas al mundo moderno enfrenta múltiples desafíos. Los borracheros han sido objeto de estigmatización por parte de la iglesia católica, que frecuentemente se ha opuesto a las tradiciones y cosmovisiones indígenas, especialmente aquellas relacionadas con experiencias psicodélicas y con plantas sagradas. Recientemente, los borracheros también han sido estigmatizados debido a que sus extractos se usan en crímenes por sus efectos hipnóticos a lo cual se suma que el consumo recreativo o por error de borracheros produce intoxicaciones y otras complicaciones médicas. Finalmente, la política de lucha contra el tráfico de drogas ilícitas ha estado acompañada de una estigmatización de plantas psicoactivas. Esto ha llevado a campañas públicas de erradicación. Aunque el uso de Brugmansia con fines ornamentales sigue siendo bastante común, los usos medicinales, recreativos y ceremoniales de esta planta se encuentran en peligro de desaparecer en el mundo moderno. El taita Bernardo ha debido cultivar con esmero el interés de sus hijos por los borracheros debido a que los jóvenes no están interesados en estas plantas que consideran peligrosas.  A diferencia del yagé, cuya popularidad ha crecido precipitadamente en los últimos años, los borracheros son plantas más peligrosas y por lo tanto muy pocas personas saben utilizarlas. 

Las variedades medicinales de borracheros, cuya propagación y uso depende de un número reducido de curanderos indígenas, son particularmente vulnerables a la extinción (5,6). La pérdida de lenguajes y tradiciones asociados con estas plantas ponen en grave peligro nuestra capacidad de aprovechar sus servicios (7). Las lenguas Inga y kamentsá habladas por los taitas que más saben de borracheros están restringidas a un región pequeña y atropellada por la modernidad, la violencia y el narcotráfico. Además, como me comenta el taita Bernardo, es tan importante rescatar estos saberes como promover su intercambio entre culturas, pues “las nuevas generaciones no han sido guiados y creen que ciertas plantas les pertenecen, desconociendo su origen”, lo cual es una fuente de conflictos entre pueblos. Por ejemplo, el taita Bernardo me cuenta que periódicamente se presentan “guerras mágicas” entre los curanderos del Putumayo por el uso de las plantas sagradas. En el presente, el interés de nuevas generaciones de colombianos mestizos por las plantas sagradas ha generado fricciones sobre el derecho de usarlas o estudiarlas. Estas fricciones han sido exacerbadas por una visión extractivista y de desprecio del conocimiento tradicional. Por lo tanto, uno de los principales objetivos de mi trabajo ha sido contribuir a que diferentes tipos de conocimiento se nutran mutuamente. 

La evolución de una planta voladora

Mi fascinación por los Borracheros nació cuando de adolescente decidí comer unas semillas de esas plantas tan comunes en mi natal Bogotá y a las que rodeaba un aura de misterio. Esta experiencia me hizo entender el gran poder de las plantas, no sólo para intoxicarnos (acabé en el hospital), sino para afectar nuestra forma de ver el mundo. Como estudiante de Biología, encontré inspiración en el libro El río de Wade Davis que cuenta la historia de Schultes y sus alumnos en las selvas colombianas (8). En este libro vi una nueva manera de hacer investigación en mi país, combinando la ciencia occidental con los conocimientos de los pueblos nativos. Éste es el esquema que decidí implementar cuando se me dio la oportunidad de volver a mi país, por casualidad siguiendo la misma ruta de Schultes entre la Universidad de Harvard y la Universidad Nacional de Colombia. A diferencia de Schultes, yo había nacido en Colombia y me había formado como genetista evolutivo, lo cual me llevó a interesarme en entender cómo los suramericanos hemos cambiado el genoma y metabolismo de plantas sagradas como los borracheros. Estas plantas me daban la fascinante posibilidad de abordar un tema etéreo como lo sagrado desde la investigación de la evolución de organismos tangibles. 

Desde un punto de vista biológico, el estatus sagrado de los borracheros se debe a la combinación única de dos rasgos, belleza y propiedades medicinales-alucinógenas. Desde el punto de vista estético, los cultivares medicinales del Putumayo fueron seleccionados por sus hojas deformadas que a veces parecen comidas por gusanos o pueden ser largas como filamentos. Estas morfologías fascinaron a Schultes y sus estudiantes quienes llegaron a proponer que algunos cultivares eran en realidad nuevos linajes de Solanáceas desconocidos para la ciencia.  Aunque se desconoce la razón por la cual estas morfologías fueron seleccionadas, existe la posibilidad de que fuera porque se relacionan con propiedades farmacológicas únicas. Adicionalmente, los Taitas seleccionan variedades con apariencias únicas, ya que es un símbolo de estatus y además la apariencia es fundamental en los rituales (5,6,9). 

Con el fin de entender la evolución de los cultivares medicinales hemos analizado sus genomas y perfiles metabólicos (10). Según estos análisis, los cultivares son el resultado de un fascinante proceso de mejoramiento en el cual los pueblos ancestrales conservaron y cruzaron especies de diferentes regiones, generando híbridos con genomas únicos. Un hallazgo particularmente fascinante de nuestra investigación ha sido que estas extrañas morfologías son causadas por la infección de un virus originario del Sibundoy y aparentemente seleccionado por los habitantes de esta región (11). Éste es un reporte único del uso ancestral de virus para manipular la apariencia y aplicaciones de plantas medicinales. De forma paradójica este virus fue llevado por accidente a Europa, Norteamérica y Australia por los alumnos de Schultes quienes transportaron plantas del Putumayo para intercambiarlas con una vibrante red de coleccionistas. Es así cómo los Borracheros y sus microrganismos asociados siguieron expandiéndose por el mundo. 

Las especies de Brugmansia se utilizan tradicionalmente como alucinógenos y en rituales mágicos, pero también para tratar una amplia gama de enfermedades como dolor, afecciones inflamatorias, e infecciones(1). Por ejemplo, el taita Bernardo y su hija usan los borracheros especialmente para baños en el tratamiento de dolores asociados al parto. Desde un punto de vista fitoquímico estas propiedades están determinadas por compuestos conocidos como alcaloides tropánicos (TAs por su sigla en inglés). Los TAs son metabolitos defensivos producidos por plantas que tienen una larga historia de uso en brujería y medicinas tradicionales en todo el mundo, incluyendo la coca, el toloache o estramonio, la mandrágora y la belladona. Los TAs han sido catalogados como medicinas esenciales según la World Health Organization debido a su amplio espectro de aplicaciones en la medicina moderna. Comprender la evolución de los TAs es esencial para rastrear la historia de los cultivares medicinales de Brugmansia, ya que estas variedades probablemente fueron seleccionadas en función de su contenido de TAs.  Nuestra investigación ha mostrado que los cultivares medicinales producen perfiles metabólicos únicos, caracterizados por una gran diversidad de TAs y una amplia variación en la producción de TAs a través de variedades. Esta variación puede estar relacionada con los múltiples usos medicinales de los borracheros y sugiere que los pueblos indígenas moldearon el metabolismo de estas plantas mediante el cruzamiento y la infección con virus. Estos resultados demuestran el trabajo meticuloso de generaciones de indígenas en la conservación y mejoramiento de una planta sagrada. Estos resultados me llevaron a entender la enorme importancia de preservar estos cultivares medicinales y su conocimiento ancestral asociado. Además, la posibilidad de entender la historia de estas plantas desde las perspectivas de la evolución, las narraciones ancestrales y la medicina tradicional genera un escenario para intercambiar conocimientos y generar nuevas narrativas.

El futuro de las plantas voladoras 

La conservación de las plantas y sus saberes asociados son vehículos fundamentales de la investigación en Colombia, el país con mayor etno-biodiversidad del mundo. Hoy en día, alrededor del 80% de las personas en todo el mundo utilizan medicinas herbales tradicionales, y una proporción similar de compuestos farmacológicos utilizados en la medicina moderna se aíslan directamente de las plantas o se inspiran en compuestos vegetales. Los pueblos indígenas dependen particularmente de las especies vegetales para usos medicinales y constituyen los principales custodios de esta diversidad botánica. Sin embargo, la mayoría de las plantas utilizadas por las comunidades indígenas continúan siendo recolectadas en un ambiente natural que se degrada rápidamente. 

Las colecciones botánicas alivian varias de estas problemáticas y son un espacio para que miembros de varios grupos étnicos hablen sobre su conocimiento etnobotánico. Idealmente estas colecciones también deben ser un espacio para perpetuar el uso tradicional de las plantas, ya sea directamente o con programas de donaciones a la comunidad. También es fundamental generar conversaciones sobre el uso de técnicas modernas para estudiar y aprovechar plantas sagradas de una forma ética. El borrachero es ideal para motivar estas conversaciones dado a que es una planta que ha sido intercambiada y modificada por milenios, generando progreso y cambiando visiones en las culturas a las cuales llegaba. Además, la belleza y mística de esta planta también facilita la generación de puentes de conocimiento a través del arte, ya que los borracheros son una enorme fuente de inspiración artística. 

En el laboratorio que dirijo hemos creado colecciones de plantas medicinales en Jardines Botánicos metropolitanos y locales. Estos proyectos han surgido en gran medida de la iniciativa de curanderos tradicionales como el Taita Bernardo Chindoy, que entienden de primera mano la importancia del estudio, uso y conservación de plantas sagradas. El Taita Bernardo cree que el aprendizaje de la medicina tradicional, al igual que una carrera académica, toma toda una vida. Tradicionalmente, la forma más importante de aprendizaje es a través de la familia por la cual ha transmitido su conocimiento a hijos y nietos, que viven con él. Aunque dice que el aprendizaje de la medicina tradicional toma toda una vida, continuamente recibe visitas de personas y ha viajado a través de Colombia y el mundo a impartir su medicina y enseñar sus conocimientos a gentes de diferentes sexos y orígenes étnicos. Estas experiencias le han permitido seguir estudiando y descubriendo.

Mi visión científica ha sido transformada por mi colaboración con Don Bernardo, quien se se describe como un “científico” de conocimientos ancestrales que cree que “la experimentación es lo más importante”. Desde niño experimenta con Borracheros y bajo los efectos de estas plantas tuvo sus primeras visiones en las que entendió que debía ser curandero, viajar y aprender continuamente. Antes de cumplir 10 años salió solo a recorrer la Amazonia y, después de trabajar en muchas cosas y conocer muchas culturas, terminó por instalarse en el bajo Putumayo. Desde hace años está interesado en recuperar las variedades de Borracheros de su natal Sibundoy con las que trabajan él y su hija, una experimentada partera. La experiencia de vida del Taita Bernardo me ha inspirado a buscar un balance entre tradición y experimentación para insertar las plantas voladoras al cambiante mundo moderno. Asimismo, el estudio de la historia de los borracheros me ha dado esperanzas sobre la capacidad de estas plantas de seguir cambiando y cambiándonos.    

Referencias

1. Schultes RE, Hofmann A. Plants of the Gods: Their Sacred, Healing, and Hallucinogenic Powers. Rochester, Vermont: Healing Arts Press, 1992. 

2. Robinson DW, Brown K, McMenemy M, Dennany L, Baker MJ, Allan P, et al. «Datura quids at Pinwheel Cave, California, provide unambiguous confirmation of the ingestion of hallucinogens at a rock art site.» Proc Natl Acad Sci. 2020;117(49):31026-37. 

3. Guerra-Doce E, Rihuete-Herrada C, Micó R, Risch R, Lull V, Niemeyer H. «Direct evidence of the use of multiple drugs in Bronze Age Menorca (Western Mediterranean) from human hair analysis.» Sci Rep. 2023;13(1):4782. 

4. Hay, A, Gottschalk, M, Holguín A. Huanduj. Richmond, Surrey: Florilegium/Kew: 2012. 

5. Schultes RE, Plowman T. «The Ethnobotany of Brugmansia: Tommie Earl Lockwood.» J Ethnopharmacol. 1979;1(2):147-64. 

6. Bristol ML. «Tree Datura Drugs of the Colombian Sibundoy.» Bot Mus Leafl Harv Univ. 1969;22(5):165-227. 

7. Cámara-Leret R, Bascompte J. «Language Extinction Triggers the Loss of Unique Medicinal Knowledge.» Proc Natl Acad Sci. 2021;118(24):e2103683118. 

8. Davis, Wade. One River: Explorations and Discoveries in the Amazon Rain Forest. New York: Simon & Schuster, 1996. 

9. Rojas S, Madriñan S, Stahl M, Harter K. «Cultural Use of Tropane Alkaloids of Brugmansia Species and Cultivars in Colombia Depends on Local Plant Growth Environment Rather than Genetic Diversity.» bioRxiv. 2023;2023-11. 

10. Perez-Mesa P, Pardo RA, Alseekh S, Rojas-Contreras S, Sierra GP, et al. «Genetic Basis of Alkaloid Divergence in the Solanaceae.» 2024 

11. Hernández-Duarte, Sergio .A.; Oliveros-Garay, Oscar .A.; González-Almario, Adriana¹ ; Delgado-Niño, Maria .C.; Roda-Fornaguera, Federico. “Detection of Colombian datura virus infecting Brugmansia × candida medicinal cultivars and evaluation of sap inoculation in Solanaceae plants,” 23 January 2025, PREPRINT (Version 1) available at Research Square [https://doi.org/10.21203/rs.3.rs-5845050/v1]

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